Cujae: 55 años de desarrollo por y para Cuba.

 La Habana,

2 de diciembre de 2019

La Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría, Cujae, se parece mucho a sus ingenierías: edificios altos, robustos, rudos, con escaleras dispuestas de tal forma que quitan el aliento y dan personalidad a esa casa de altos estudios en la que la Física y el Cálculo son los protagonistas.

Si bien podría parecer que, por sus características, es una universidad de hombres, lo cierto es que tanto las como los jóvenes, más de 63 mil, se han dejado seducir por los encantos del Parque Ampere, el Pasillo de los Vientos, la Fiesta de la Vela, los juegos 13 de Marzo, y el llamado espíritu “cujaeño”, que hoy celebra sus 55 años de existencia.

Como explica a la Agencia Cubana de Noticias Modesto Ricardo Gómez Crespo, rector de la Cujae, el 2 de diciembre de 1964 fue fundado el centro de educación superior por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en un intento de cumplir el sueño del valiente estudiante de Arquitectura, José Antonio Echeverría, de fundar una ciudad universitaria.

“Surge como la facultad de Tecnología de la Universidad de La Habana, y luego, con las transformaciones de la educación superior, en la década del 70 se constituye como Instituto Superior Politécnico. A propuesta del consejo universitario es que se decide cambiar el nombre al actual, aunque a nivel nacional, internacional y en la cultura popular, se conoce como Cujae”, apunta.

El Doctor en Ciencias explica que “a lo largo del tiempo hemos ido consolidando los resultados en la formación del profesional, lo que se evidencia en el número de carreras acreditadas de Excelencia, y el avance importante en materia de investigaciones e innovación y trabajo científico-técnico para la sociedad”.
Universidad-Empresa, un matrimonio bien llevado

El centro rector de las ciencias técnicas en Cuba, donde se estudian 13 carreras universitarias: 12 ingenierías y Arquitectura, destaca por sus contribuciones dirigidas a la mejora de la calidad de los servicios, la introducción de aportes en materia tecnológica, y la articulación de áreas diversas del conocimiento, como parte de un encargo social que pondera la relación universidad-empresa.

Tal es la principal fortaleza de la Cujae, pues, al decir de su rector, históricamente la Cujae ha mantenido un estrecho vínculo con los organismos de la administración central del Estado, lo que le ha permitido conocer de cerca las problemáticas de la empresa cubana y, de esta forma, estimular su crecimiento.

“En todos los cursos recibimos demandas, proyectos de investigación, de vinculación de estudiantes en los procesos de la producción y los servicios, y hoy este esfuerzo se ha multiplicado en los sectores estratégicos. Insistimos en las prácticas laborales en las empresas cubanas y en mejorar los procesos e impactar en el desarrollo del país”, señala.

De acuerdo con Gómez Crespo, la relación con las empresas es un camino que da muchas posibilidades para la mejora de la infraestructura de la universidad, la cual encuentra en la empresa un gran aliado. “En la medida en que se mejoran las condiciones de los laboratorios, aulas, es mayor la calidad de la formación y, por tanto, del profesional”, significó.

Otro aspecto que ha permitido la renovación de la infraestructura ha sido la colaboración internacional, la cual, además de fomentar el prestigio de la universidad, ha hecho posible brindar cursos de capacitación y programas de posgrado a las empresas.

“Tenemos proyectos internacionales con prácticamente todas las áreas del mundo -dice- que incluyen la formación de jóvenes extranjeros en nuestras instalaciones y la superación los profesores de la Cujae en sedes académicas relevantes, por lo que usamos a las relaciones internacionales como parte del desarrollo estratégico de la institución”.
Desde la Cujae, para la comunidad

Hablar sobre el centro rector de las ciencias técnicas en la Isla implica hacer referencia a la relación que mantiene con la comunidad. En el Censo de población y vivienda, en la recuperación tras el paso de huracanes y el tornado del 27 de enero de 2019, en los hospitales, en la Tarea Educando por Amor, se ha visto a miles de pulóveres blancos con el distinguido logo de esa institución, en un estrecho vínculo de programas y proyectos socioculturales que trasciende los límites de la periferia en que se encuentra enclavada la sede académica.

Para sus 11 lustros, la universidad quiso reverdecer su espíritu. Así lo explica el rector, al anunciar que se definieron más de 20 objetos de obra, se invirtió en la recuperación de áreas -como el teatro central-, reparación de los elevadores y la creación del Centro Multipropósito, anexo a la ansiada Aula Magna. Aunque no todas pudieron concluir a tiempo, Gómez Crespo afirma que “el 55 no es más que un pretexto, tenemos que seguir trabajando”.

Todo ello, bajo el amparo de la prioridad que hoy le da la dirección del país a las universidades, que entiende que la ciencia funciona como motor del desarrollo, y por eso ha situado cifras importantes para la ejecución de inversiones, en función de las prioridades.

En cada día -que conlleva a cada aniversario-, la casa de altos estudios se esfuerza en fortalecer la calidad del profesional en la base, consolidar las investigaciones y programas de formación doctoral, la comunicación con las instituciones y el entorno, y seguir aportando al país desde la formación integral del profesional y la actividad de ciencia e innovación.

El entrevistado entiende que “hoy la ingeniería y la arquitectura están en la misma esencia del desarrollo del país, y, en tal sentido, la Cujae se propone formar un ciudadano que dé oportunas herramientas para la solución de los problemas y sea un actor protagónico en la mejora de la sociedad, guiado por un colectivo de profesores de una calidad enorme y trabajadores no docentes con un alto sentido de pertenencia”.

Más allá de los desafíos con los que diariamente lidia -en cuanto al acceso, la eficiencia del ciclo, las bajas en el claustro y ciertos estereotipos sobre las mujeres y las carreras técnicas-, cada 2 de diciembre la Universidad se toma un respiro, revisa sus edificios -alguien me contó una vez que son capaces de resistir un bombardeo, aunque espero que nunca tengan que demostrarlo-, sus luces y sombras, y le regala a Cuba una universidad que la piensa desde la ciencia, la innovación, y cuya máxima aspiración es contribuir a un país con desarrollo y sostenibilidad.

(A.C.N)

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