El Consejo de Derechos Humanos se parece hoy más a la Comedia Humana, de Balzac, que al Órgano que debe impulsar los derechos humanos para todos.

Intervención de la Delegación de Cuba en el Tema 4 (Situaciones de derechos humanos que requieren la atención del Consejo).

42º período ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos.

Ginebra, septiembre de 2019.

Señor Presidente:

El diálogo y la cooperación son objetivos centrales por los que fue creado este Consejo. Sin embargo, continúan siendo sistemáticamente socavados en el interés de promover y entronizar dobles raseros, manipulación, politización y selectividad en el tratamiento de los derechos humanos. Por ello, el Consejo de Derechos Humanos se parece hoy más a la Comedia Humana, de Balzac, que al órgano ocupado y preocupado por impulsar la causa noble y necesaria de los derechos humanos para todos.

Una y otra vez asistimos aquí al teatro de inculpar únicamente a las naciones pobres, a las que son saqueadas por las grandes empresas transnacionales que radican en el norte, aún a expensas del trabajo infantil, el abuso y la explotación sexual de las mujeres y menores de los países donde operan. Se inculpa a los que deciden un rumbo político diferente, sin doblegarse a los dictados del norte desarrollado.

No se denuncia en este Consejo con la fuerza que cabría, ni por el conjunto de sus procedimientos especiales, el impacto de las medidas coercitivas unilaterales sobre las poblaciones afectadas, las posturas xenófobas contra los cientos de miles de migrantes arrojados a su suerte en distintos confines del mundo, ni los discursos de odio y supremacistas.

No se condena la supresión del derecho de todo un pueblo a ser informado, cuando se trata de un país pequeño y bloqueado, como ocurrió hace apenas unos días contra el pueblo cubano, cuando desde el país más poderoso del mundo se decidió un bloqueo masivo de las cuentas de Twitter de los principales medios informativos del país. A las grandes transnacionales de los derechos humanos no les interesan esos temas.

Tampoco preocupan las gravísimas y crecientes amenazas a la paz, los sabotajes a la vida económica, política y social de Estados soberanos, y la violación de los principios básicos del Derecho Internacional y de la Carta de la ONU.

En virtud de esas razones, Cuba continuará rechazando el uso de los derechos humanos como arma política y del Consejo como tribunal inquisidor, muchas veces con el objetivo de promover acciones punitivas y hacer avanzar políticas de cambios de régimen en países en desarrollo.

Señor Presidente:

Cuba continuará promoviendo la genuina cooperación internacional, el diálogo y el entendimiento en materia de derechos humanos, como única vía para alcanzar los objetivos a los que todos nos hemos comprometido.

Muchas gracias.

cubarte@cubarte.ch

© Ginebra, Suiza.